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Misión y Visión

Misión

 

 

Fe y Alegría es un Movimiento Internacional de Educación Popular Integral y Promoción Social, basado en los valores de justicia, libertad, participación, fraternidad, respeto a la diversidad y solidaridad, dirigido a la población empobrecida y excluida, para contribuir a la transformación de las sociedades.

 

Es un Movimiento que nacido e impulsado por la vivencia de la fe cristiana, hace una opción preferencial por los pobres y excluidos y en coherencia con ella escoge los sectores más necesitados para realizar su acción educativa y de promoción social; desde allí, se compromete con el proceso histórico de los sectores populares y dirige a la sociedad en general su reclamo constante en búsqueda de un mundo más humano.


Con clara vocación incluyente de la población más desfavorecida, Fe y Alegría busca brindar una educación de calidad a través de sus centros, y colaborar en todo lo que le es posible con otros centros y actores sociales de la educación pública, procurando alianzas con los gobiernos, convocando a la sociedad e involucrando a las propias comunidades en la tarea. Además de la acción educativa directa con niñas/os, jóvenes y personas adultas, Fe y Alegría por su vocación transformadora, trabaja para lograr cambios en las estructuras a través de la formación de ciudadanos activos, del acompañamiento y organización de las comunidades, la sensibilización social y la acción pública.


Son principios inspiradores del accionar de Fe y Alegría, además de los valores señalados en la misión, su opción preferencial por los pobres y excluidos, y su vocación incluyente y transformadora, los siguientes:

  • La indignación ética ante realidades de injusticia que mueve a la acción, para “planificar la generosidad, el ímpetu y el entusiasmo” y poner en marcha dinamismos de cambio.
  • La búsqueda constante de alternativas para dar las mejores respuestas, en actitud crítica y constructiva, con visión de futuro, combinando un sano realismo con la audacia.
  • El sentido del “magis” ignaciano que busca el “mayor servicio y bien universal”.
  • El ser para los demás: el sentido del servicio libremente comprometido, enraizado en la “fe” y la espiritualidad, con el signo de la “alegría” profunda y convocadora.
  • El servir “donde termina el asfalto”, donde otros no llegan: que es decir en las fronteras, las actuales y las nuevas, en aquellas zonas geográficas, en los contextos culturales y con los grupos de población donde se presentan los problemas que más desafían nuestra identidad y misión.
  • La apertura al diálogo con las culturas y las religiones superando y cruzando fronteras para catalizar buenas voluntades capaces de soñar al estilo de Fe y Alegría para construir un nuevo mundo de relaciones justas.

Visión

 

Un mundo donde todas las personas tengan la posibilidad de educarse, desarrollar plenamente sus capacidades y vivir con dignidad, construyendo sociedades en las que todas las estructuras estén al servicio del ser humano y la transformación de las situaciones que generan la inequidad, la pobreza y la exclusión.

 

Esta visión que mueve a Fe y Alegría en todos sus planes, propuestas y acciones, tiene como referente la concepción de la nueva persona, la sociedad nueva y la Iglesia que queremos.
La persona nueva la entendemos íntegramente desarrollada y realizada en todas sus potencialidades individuales, sociales y espirituales.

  • Una persona con sentido de dignidad y valoración de sí misma, consciente de sus derechos, corresponsable y respetuosa de la dignidad y los derechos de los demás, apasionada por la justicia y la construcción de un mundo de paz, sensible, solidaria y actuante ante la injusticia y el dolor humano, abierta a descubrir el sentido trascendente de su vida.
  • Una persona fraterna, amante de la naturaleza, abierta y respetuosa de las culturas y de lo diverso; capaz de vivir en comunidad, de establecer con los demás relaciones de mutuo enriquecimiento, de inventar y compartir con otros la búsqueda de soluciones solidarias; con motivación para aprender y progresar incorporando conocimientos y competencias que le permitan participar y aportar en la vida cultural, económica y social.

La nueva sociedad la concebimos como justa, democrática, participativa, fraterna, respetuosa de la diversidad y solidaria.

  • Una sociedad donde se respete a la persona, su dignidad, su libertad humana y valores culturales, humanos y espirituales; donde se viva en igualdad de derechos y deberes, suprimiendo discriminaciones por razones de procedencia étnica, edad, situación económica, social, ideológica, política, religión, de género o de cualquier otra naturaleza; donde todos se vean como hermanos, tratándose con reconocimiento y profundo respeto en su diversidad cultural y diferencias.
  • Una sociedad donde todos accedan a los bienes culturales, naturales, económicos, sociales y religiosos, en la que todos aporten según sus capacidades y reciban según sus necesidades; donde se busque comunitaria y solidariamente la solución de los problemas; donde se compartan –en forma libre y responsable- las decisiones y la marcha de la misma sociedad, los medios de producción y el fruto del trabajo.
  • Una sociedad donde todos puedan educarse y adquirir los conocimientos y destrezas que requieren para progresar en su calidad de vida y servir mejor a los demás, así como los valores que contribuyan a cimentar actitudes humanas y responsabilidades ciudadanas; donde exista libre acceso a la información y los conocimientos, y la libertad de expresión.
  • Una sociedad en la que se logre la superación de las brechas sociales y el bienestar bio-psicosocial, espiritual y ético para todos y todas; donde las estructuras estén comprometidas con el ser humano y la justicia social; donde la igualdad no implique la pérdida de las identidades, ni la diferencia genere discriminación; donde se fomenten las redes sociales solidarias y el trabajo en red; donde el desarrollo se transforme en un proceso humano, integral y sustentable, respetuoso de la naturaleza.
  • Una sociedad plural en la que sea posible la unidad en la diversidad. En la que cada persona se desarrolle plenamente desde sus particularidades, su identidad y capacidades. Y al mismo tiempo, donde sea posible hacer de la disonancia un acuerdo posible por una realidad que queremos transformar.
  • Una sociedad donde la democracia sea una realidad tangible a partir del concurso de todos y todas, de acuerdo a sus distintos roles y capacidades; donde se garantice la participación en los procesos políticos y de gobierno; la crítica y la disidencia alimenten las instituciones y contribuyan a recrear el proyecto de sociedad en marcha.

La Iglesia que queremos es una comunidad de creyentes, comprometida con el ser humano, inculturada, inserta en el mundo de los empobrecidos y discriminados por los que preferentemente opta. Iglesia en diálogo constante y respetuoso con otras iglesias, creencias y espiritualidades. Iglesia que lucha las luchas de los excluidos de la sociedad, defensora de la ética, coherente y transparente, donde la fe se hace vida y práctica de justicia.

 

En coherencia con esta visión de persona, sociedad e Iglesia, Fe y Alegría se compromete con los sectores de población empobrecidos, marginados o discriminados para potenciar su desarrollo personal y comunitario, de modo que sean protagonistas en la construcción de esa sociedad y de un desarrollo sustentable, donde los hombres y mujeres sean reconocidos como el centro y el gran por qué de la vida, desde una visión liberadora, humanizadora y de esperanza frente a un mundo globalizado, deshumanizante e individualista, que genera pobreza y exclusión.

 

Por ello opta por propuestas de Educación Popular Integral y Promoción Social que buscan desarrollar la persona en su integralidad (en las dimensiones psicoafectiva, intelectual, corporal, estética, productiva, cultural, ética, espiritual, sociopolítica e histórica) y potenciar el trabajo social comunitario, vinculadas a los desafíos tecnológicos y las demandas del mundo del trabajo, así como a los contextos de las culturas de los pueblos y de la sociedad global. También opta por la Acción Pública como estrategia para incidir en políticas que promuevan el derecho a la educación, la superación de la pobreza y la eliminación de la exclusión social.

 

Finalidad de la Federación Internacional de Fe y Alegría

 

Integrar los esfuerzos y fortalecer la unidad de las Fe y Alegría nacionales para una acción más eficaz al servicio de la misión y visión del Movimiento.

 

En el cumplimiento de esta finalidad, la Federación, a través de sus instancias de gobierno y de apoyo técnico, anima y acompaña a las Fe y Alegría nacionales y ejerce las funciones ya señaladas en el apartado “La Federación Internacional de Fe y Alegría” (Sección B), establecidas en su reglamento.